Archivo del sitio

Mt. Baker National Forest, Washington

No es la primera vez que lo hacemos ( y mucho nos tememos que no será la última tampoco 🙂 ). ¿El qué, el qué? En 2011 visitamos Sedona, en Arizona (Estados Unidos) para fotografiar Red Rock Crossing después de tener un puzzle gigante colgado por encima de nuestras cabezas mientras vemos tv. 😉

Por pura casualidad, descubrimos que el paisaje de otro puzzle que vemos casi todos los días, estaba en el estado de Washigton, en el Mt. Baker National Forest, muy cerca de la frontera con Canadá. Se trata del Mt. Shuksan reflejado en Picture Lake. ¡¡Qué buena excusa para una excursión en busca de un bonito lugar perdido en las montañas, ¿verdad?!! 😉 🙂

Mt. Shuksan & Picture Lake

Una vez que tuvimos localizada “la foto” buscamos información sobre los alrededores para conocer la zona. Encontramos un lugar llamado Heather Meadows, un área de montaña con un montón de rutas de senderismo.

Heather Meadows

Aunque nos gusta andar por el monte, tenemos que reconocer que no somos escaladores ni nada por el estilo, así que nos decidimos por la ruta de los Chain Lakes (Lagos encadenados). Como en todos los Parques de Estados Unidos, al comienzo de la ruta había un panel con información útil. Aunque la distancia no era muy larga, aproximadamente unos 11km, nos conocemos y sabemos que nos paramos a sacar fotos cada poco tiempo, así que sabíamos ya de antemano que nos ocuparía la mayor parte del día hacer el recorrido completo.

Chain Lakes, Heather Meadows

Chain Lakes, Heather Meadows

La ruta es agradable para realizar sin prisas. No hay pendientes muy pronunciadas y las pocas que hay no son difiíciles de superar tomándote tu tiempo. Es fácil de seguir y nosotros nos encontramos con gente durante todas las partes del recorrido. El final se nos hizo un poco durillo sobre todo al pensar que al llegar al Visitor Center, aún tendríamos que seguir andando unos km. adicionales para llegar al parking superior donde teníamos nuestro coche. Hicimos amigos durante el camino, y gracias a ellos, el problema se resolvió satisfactoriamente ya que pedimos “socorro” al Ranger que terminaba el turno al llegar nosotros, y amablemente trasladó a los conductores hasta los coches y vieneron de vuelta a “rescatar” a las damas.

Encantados con el paisaje nos retiramos a descansar a nuestro alojamiento en el valle. ¡Día redondo! 🙂 🙂

 

Anuncios

Grand Teton, naturaleza en estado puro

Grand Teton debe su nombre a los primeros exploradores franceses que compararon los picos de estas montañas con los pechos de una mujer…. ¡estos franceses!

Algunos lo conocen como el hermano pequeño de Yellowstone (por su cercanía y porque es bastante más pequeño). Así como Yellowstone es conocido por sus fenómenos geotérmicos, Grand Teton es naturaleza en estado puro. Paisajes y fauna…

Nuestro primer día en Grand Teton, no comenzó muy bien. Habíamos puesto el despertador a las 4 de la mañana para ir a Mormom Row a hacer el amanecer. Durante toda la noche no paró de llover, así que decidimos dejar el amanecer para otra ocasión mejor.

Decidimos empezar a ver el parque por la zona más alejada de Jackson (la que limita con Yellowstone). Entre que el tiempo no acompañaba en absoluto y la temperatura había bajado hasta los 4°C, la verdad es que no apetecía nada salir del coche.

A la altura de Oxbow Bend, atravesamos unas praderas donde nos parece ver algo que se mueve a lo lejos… ¡era un coyote adulto! Paramos el coche, y aunque estaba muy lejos, sacamos alguna foto. Creemos que estaba intentando dar caza a un grupo de ocas que andaba por allí.

Seguimos nuestro camino y cuando pasábamos frente a Grand View, un montón de coches aparcados a los lados de la carretera y un ranger poniendo orden. No podía significar otra cosa: “wildlife in road”. Y tanto que “wildlife” ¡Un grizzli! Prácticamente al lado de la carretera. La verdad es que no parecen peligrosos, pero hay que tener mucho respeto. Los rangers estuvieron pendientes en todo momento de dejar libre la zona por la que iba avanzando el oso.

Si os preguntáis cómo de cerca estábamos…

Cuando el grizzly se aburrió de que le observáramos, desapareció entre la vegetación. Teníamos el corazón a mil. Habíamos estado a apenas unos metros de un grizzli en libertad…

Después de tanta emoción, fuimos hacia el visitor center de Colter Bay. La verdad es que había bastante gente; normal, el tiempo no acompañaba nada. Visitamos un pequeño museo indio que había en el interior, con exposición y venta de artículos de artesanía.

Cuando estábamos llegando a Moose Junction, nos dimos cuenta de que eran más de las tres de la tarde y quizás no nos darían de comer en Jackson, así que giramos en el cruce dirección Dornans para buscar un sitio donde comer.

¡otra vez! Coches aparcados a ambos lados de la carretera. ¿Qué sería esta vez? ¿otro grizzli? Mejor si cabe. Un alce en una campa cercana a Snake River.

Con la emoción del momento, se nos había olvidado comer. ¡daba igual! (habíamos visto un grizzli y un moose en la misma mañana). Volvimos a Dornans donde había un supermercado, así que entramos para comprar algo para comer.

Lo que quedaba de la tarde la pasamos recorriendo las carreteras interiores del parque, por la zona de Jenny Lake.

Cuando ya habíamos dado por finalizado el día y estábamos saliendo del parque… otro moose en una campa… no podíamos dejarlo pasar…

Al volver a Jackson, elegimos un restaurante italiano cercano al hotel para cenar. Ensalada Caesar y Lasaña de vegetales… un final perfecto para un día casi perfecto (sólo nos falló el tiempo)

El despertador suena a las 4h de la mañana y como parece que no ha llovido durante la noche, nos ponemos en marcha. 3°C en la calle.

Llegamos a Mormon Row y, como era de esperar, estamos solos. Tan sólo un bisonte glotón nos hace compañía. Creemos que tendremos una bonita luz al amanecer porque, por el este hay nubes, pero también grandes claros. Aunque las Rocosas tienen nubes encima, justo por donde discurre el río, hay una espesa capa de niebla que le da un encanto especial al paisaje y que solo puedes ver sí madrugas tanto como nosotros. Sobre las cinco y media, las primeras luces empezaron a iluminar las cumbres de Grand Teton.

Tal y como nos habíamos imaginado, no estuvimos solos. Otros dos fotógrafos se acercaron por allí para fotografiar el amanecer. A medida que fue habiendo más luz, fueron llegando más personas, pero la “foto” había sido antes. Ya lo dice el refrán: “al que madruga, Dios le ayuda”

El planning para hoy era visitar los sitios por lo que pasamos ayer pero que, por el mal tiempo, no pudimos disfrutar. El primero, Schwabacher Landing’s. Un camino que sale de la carretera principal y que llega a un lago. ¡qué remanso de paz! Los reflejos en el lago son espectaculares. Por el camino que llevaba al lago, vimos una especie de ardilla, aunque algo más pequeña. Más tarde nos enteraríamos que eran “perritos de la pradera”.

Lo siguiente que fuimos a ver fue el Snake River Overlook. Es un mirador donde hay unas vistas muy bonitas del río Snake (serpenteando) con las montañas del Grand Teton al fondo. Un lujo para la vista.

Eran casi las 12 del mediodía cuando el tiempo parecería que empezaba a torcerse. Las montañas estaban empezando a cubrirse de una niebla baja. Paramos en Oxbow Bend Turnout porque teníamos localizada una foto pero las aguas del lago estaban agitadas y no se ve ningún reflejo de las montañas que es lo que hace especial a este lugar.

A mitad de camino de Jackson, vimos dos bisontes al lado de la carretera corriendo de un lado para otro. Como había algún coche parado, paramos nosotros también. Hasta ahora sólo habíamos visto a los bisontes tranquilamente comiendo o descansando, pero aquí incluso empezaron a tener un amago de pelea.

Después de un rato, uno de ellos se fue tranquilamente, pero el otro se puso a andar entre los coches. Hubo un momento de tensión ya que se paró al lado de nuestro coche y tenía pinta de no tener claro qué hacer. Yo estaba al otro lado de la carretera un poco nervioso (de hecho, no saqué ninguna foto de ese momento), pero Anna estaba dentro de coche y a pesar de tener ese bicho de 600 Kg. a 1 mt, sacó la cámara y dio fe del momento.

Como no paraba de llover, nos fuimos al hotel a descansar un poco (nos habíamos levantado a las 4 de la mañana) y a esperar a ver si escampaba. Decidimos que la tarde la pasaríamos conociendo un poco el pueblo. El parking del motel está lleno así que más gente ha optado por estar en Jackson. Vimos una especie de teatrillo de calle, con damas, vaqueros, rifles y tiros de pistolas. Estuvo bien para pasar el rato…

Nos acercamos hasta una tienda de fotografía que habíamos visto el día anterior para cotillear un poco. Terminamos comprando unas bolsas para la cámara y una rótula para el trípode.

Al día siguiente, nos esperaba un duro día de carretera ya que dejábamos Grand Teton y nos íbamos hasta Moab (Utah) para comenzar la segunda etapa de nuestro viaje.

Nos esperaban muchas horas de carretera. Había 8°C y esperábamos que pasara de los 30°C cuando estuviéramos en Moab.

Como el día amaneció bastante más claro que los días anteriores, decidimos dar otra vuelta por los lugares más emblemáticos del parque. No nos queríamos ir con la sensación de no haber disfrutado de este maravilloso lugar.

Cuando nos dirigíamos a Signal Mountain, nos encontramos con un antílope americano (Antilocapra americana) en una campa cercana a la carretera. ¡teníamos que parar! Se intentó esconder entre unos matorrales, pero con un poco de paciencia conseguimos sacarle unas fotos.

Desde la cima las vistas son una pasada. Mirando hacia un lado, se veían praderas inmensas con algún que otro lago y hacia el otro lado, la inmensidad del lago Jackson con Grand Teton de fondo.

Aunque el tiempo se nos estaba echando encima, no queríamos desaprovechar el buen tiempo que estábamos teniendo, así que dimos una última vuelta por las carreteras del parque.

También hicimos una panorámica del lago Jackson.

Al final, salimos de Jackson a las dos y media de la tarde y teníamos casi 800km por delante, pero bueno, por lo menos nos íbamos con un buen sabor de boca. Habíamos disfrutado del paisaje y habíamos visto un montón de animales.

¡Yellowstone nos abre sus puertas! Parte III

Nuestra tercera etapa en Yellowstone comienza en Norris Geyser Basin, la zona más caliente de geiseres del parque. Muchos de los manantiales de agua caliente y fumarolas tienen temperaturas por encima de los 90°C.

Cuando llegamos, había todavía poca gente así que aprovechamos para hacer la visita tranquilamente. Es un lugar digno de ver. Parece un paisaje interplanetario. Fumarolas, geiseres escupiendo agua…. ¡una pasada!.

Lo único malo de este lugar es el olor a bomba fétida que lo inunda todo. La causa es la alta concentración de sulfuro de hidrógeno y dióxido de carbono. En la entrada avisan que si te empiezas a marear, abandones el lugar inmediatamente.

Tras un intento fallido de ascender al Mount Washburn (el sendero estaba cerrado por la nieve), fuimos a visitar la zona del Gran Cañon del rio Yellowstone. Cuatro datos de interés: 32 kms. de largo, 305 mts. de profundidad y una anchura que varía entre 450 y 1.200 mts.

En primer lugar fuimos a ver las Upper falls desde arriba. Fue impresionante ver la cantidad de agua que caía. El ruido era ensordecedor.

Seguido, cogimos North Rim drive hasta llegar a Inspiration Point. Las vistas del gran cañón de Yellowstone son increíbles. Parece mentira que el agua pueda crear maravillas así.

Rodeamos todo el cañón hasta llegar a Artist Point. Lo bueno de este lugar es que se tiene una vista privilegiada del cañón con ambas cascadas (lower 93 mts. y upper 33 mts.) al fondo.

Uno de los mejores lugares para observar fauna en Yellowstone, son las praderas Gibbon. Como se ve en la foto, encontramos zonas anegadas debido al deshielo.

Había unas cuantas manadas de bisontes. Algunas estaban lejos, pero otras, no tanto.

Paramos también a ver Gibbon Falls que, como podéis ver, llevaban mucha agua. Se ven desde un mirador que está al lado de la carretera.

Para acabar el día, encontramos una manada bastante grande de bisontes cerca de Fountain Paint Pot.

Nuestro último día en Yellowstone amaneció nublado aunque habíamos leído que las previsiones de lluvia serían escasas. Eran las 7:50 y ya dejábamos el hotel.

Nuestra primera parada del día, Fountain Paint Pot y hemos de decir que nos gustó mucho. Era como un paisaje lunar con geiseres, fumarolas y el barro haciendo “chop-chop”. Algunos géiseres escupían de lo lindo.

A continuación hicimos el recorrido por Firehole Lake Drive (Lower Geyser Basin). Una carretera circular de un solo sentido donde se pudimos ver lagos, manantiales de agua caliente y dos geiseres importantes. El White Domme y el Great Fountain Geyser.

Seguimos dirección sur hacia West Thumb, nuestro plato fuerte del día. Pasamos junto a Black Sand Basin y como el día que lo visitamos el anterior nos había acompañado el tiempo, decidimos volver a verlo. ¡vaya diferencia! La luz de tormenta hacía que los colores, ya bonitos de por sí, resaltaran aún más.

Justo cuando íbamos a dejar atrás la zona de Old Faithful, nos dimos cuenta que nos habíamos pasado otra zona recomendada en la guía de trotamundos. Biscuit Basin. Mereció la pena retroceder para verlo.

Sobre la hora de comer, llegamos a West Thumb, la última zona de geiseres que íbamos a visitar en Yellowstone. ¡vaya chasco! Estaba cerrado por “bear activity” (osos en la zona) y nosotros sin ver ninguno en todo Yellowstone. ¿Yogi y Bubu serían un mito?

El tiempo que nos quedaba hasta empezar a bajar hacia Grand Teton, lo dedicaríamos a dar una vuelta por las orillas del Lago Yellowstone. ¡qué decisión más acertada!

A parte de ver más ciervos en las orillas del lago, descubrimos un paisaje diferente al que habíamos visto hasta ahora. Rodeamos el lago y nos encontramos con la orilla helada. En algún tramo como el hielo se estaba deshaciendo y soplaba viento fuerte, las olas movían el hielo quebrado, con un sonido muy peculiar como de cristales rotos.

A media tarde, con mucha pena, dimos por finalizada nuestra visita a este maravilloso parque y nos dirigimos hacia el sur. Grand Teton sería nuestra casa durante los próximos dos días. El camino de bajada estaba lleno de nieve y encontramos el Lewis lake completamente helado y cubierto de nieve. La capa de hielo parecía bastante gruesa y sin signos evidentes de que se estuviera rompiendo. El lago es bastante grande y fue magnífico verlo en estas condiciones.

¡Yellowstone nos abre sus puertas! Parte II

Es difícil disimular la emoción que sentimos al traspasar por segundo día las puertas del parque. Sabemos que será difícil superar las maravillas que vimos ayer y por las que aún estamos impresionados. ¡Pero aquí hay mucho por descubrir!.

Disfrutando del camino, el aguanieve sobre el parabrisas nos hace temer lo peor pero al llegar a nuestro destino, el sol parece que gana la partida y podemos disfrutar de lo que llaman Mammoth Hot Springs, en el norte del parque. Esta zona se caracteriza por los manantiales de agua caliente con carbonato cálcico. Estas partículas de carbonato han ido depositándose en la superficie a lo largo de milenios, formando unas curiosas terrazas por las que se desliza el agua que llega desde Norris Geyser Basin. Tiene que recorrer una gran distancia y pierde temperatura, así que no llegan a convertirse en geiseres.

Nos movemos entre pasarelas, descubriendo recovecos y esquivando la lluvia que nos regala una luz extraordinaria. La impresión es la de estar viendo cascadas completamente petrificadas. Son formaciones que suelen verse en cuevas pero aquí están completamente al aire libre y llama la atención sus grandes dimensiones.

Una zona de extraordinaria belleza, es la Canary Spring. (Aquí nos encontramos con dos realidades: pasado y futuro en la fotografía. Es curioso ver dos maneras de plasmar la realidad en un soporte).

Discurrió así toda la mañana, pasarela arriba, pasarela abajo. Intentando no dejarnos ninguna esquina por escudriñar.

Habíamos preparado varias rutas de senderismo para realizar y hoy será el día que hagamos una que transcurre por el Bunsen Peak. Se trata de un recorrido sencillo que asciende un pequeño monte y desde donde las vistas del valle auguran que merece la pena el esfuerzo. Encontramos la entrada flanqueada por una  montonera de nieve pero no nos desanimamos y comenzamos la subida.

Aunque es llevadera, a veces nos cuesta seguir el sendero porque literalmente, está enterrado en la nieve. Así que seguimos los pasos dejados por otros caminantes que van delante nuestro.(Aunque parece que hay varios grupos de huellas, y no se han puesto de acuerdo para ir todos por el mismo sitio, por lo que tenemos que decantarnos por las que parecen que son las más fiables!!!!! ) Es importante comentar que allí no señalan los caminos de la misma forma que estamos acostumbrados aquí y a veces cuesta reconocer sí estás por el camino adecuado o no. Nosotros parece que sí que estamos acertando a ir por la senda. Y por supuesto, de vez en cuando, hacemos ruido para hacernos notar. Es una medida de precaución porque no tenemos que olvidar en ningún momento, que nos encontramos en zona de osos. Y mejor no olvidarlo!!!!..

Y cuando más empinada estaba la pista, nos encontramos con una pared de nieve. Hasta aquí ha llegado otra pareja que ha decidió sentarse a descansar. Y es que a partir de este punto la nieve cubre por la cintura y no somos tan “aventureros” como para seguir a ver si damos con la senda. Así que damos media vuelta y en el regreso disfrutamos de las magnificas vistas del valle con el lago Swan y las montañas, de fondo, con las cumbres completamente nevadas.

Toda la travesía transcurre entre árboles completamente quemados, dañados, derrumbados…. pero a la vez tan imponentes, con espíritu propio, con fuerzas renovadas, esquejes verdes, nueva vida….

Mientras nos dirigimos a Tower Roosevelt, una manada de bisontes a orillas del lago Blacktail llama nuestra atención. Están pastando tranquilamente junto con algunas crías. A pesar de tener un equipo decente, aquí nos sentimos como los “hermanos pobres” viendo los teleobjetivos que se gastan algunos.

Un poco más adelante también encontramos a una pareja de ciervos a los que pudimos fotografiar más tranquilamente.

Queremos estirar un poco más el día y aún tenemos tiempo para ver el Petrified Tree y Tower fall a la que se accede por un pequeño mirador y desde donde está prohibido bajar a su parte más baja debido a la gran cantidad de agua que lleva en esta época del año. Volviendo hacia nuestro punto de partida, aún tendremos tiempo de sacar fotos a bisontes al ladito mismo de la carretera, y a una mamá ciervo con su “bambi” en el mismo centro del pueblo de Mammoth.

Como os imaginaréis, se hace de noche haciendo el camino de regreso, con un buen sabor de boca y esperando que amanezca para descubrir otro pedacito de este gran parque.

Yellowstone & Grand Teton National Parks

Yellowstone es ese lugar que te sorprende incluso sabiendo de antemano a dónde vas. Ahora la disponibilidad de acceder a imágenes quizás desvanece un poco el encanto de lo “desconocido” del país al que viajas. Pero no hay nada con lo que puedas comparar este paisaje tan enigmático, lleno de sorpresas allí donde dirijas tu mirada, color, olores, …

Es recomendable, llevar planificado qué es lo que visitar para que, dentro de tus posibilidades, se quede lo menos en el tintero. Y aún así, albergas la esperanza de poder volver para seguir disfrutando de la libertad que te rodea durante la aventura de recorrer el magnífico Yellowstone.

De Grand Teton ya dicen que es un gran desconocido. Tiene como límite fronterizo a un gigante con mayúsculas, pero merece la pena recorrer sus carreteras y descubrir de propia mano qué esconde. Todo gira en torno a la cordillera Teton donde se encuentra la cumbre que da nombre al Parque. Cumbre que, por cierto, se caracteriza por ser esquiva a mostrarse. Las nubes se topan con ella y deciden permanecer allí durante gran parte del día.

En los parques hay libertad de movimiento. Traspasando la barrera de entrada donde están los puestos de los rangers, circulas con tu coche a tu ritmo. Sin prisas. Todo está perfectamente indicado y los límites de velocidad son respetados por todos. Es habitual encontrarse con los rangers  puesto que vigilan a los visitantes en sus “aproximaciones” a la vida salvaje.

Unos animales que viven en libertad. Este es su hábitat y nosotros solo somos espectadores. La forma de encontrar algo interesante es circular y esperar, manteniendo los ojos bien abiertos a todo lo que se mueve a los lados de la carretera. Siempre es de ayuda, ver coches aparcados en los arcenes. Indica la presencia de “algo”. Entonces es obligatorio parar motor, coger cámaras y bajar a “curiosear”.

Mientras que esperábamos encontrar algún oso en Yellowstone, será en Grand Teton donde lo veamos prácticamente al borde de la carretera.

Se trata de un ejemplar no demasiado grande, que está a lo suyo buscando entre los matorrales y con el pelaje completamente en punta debido a la fina lluvia de la que nosotros intentamos protegernos.

Puedes quedarte horas admirando un animal como éste. Tener dos rangers cerca, también ayuda porque la sensación de seguridad aumenta bastante. De encontrárnoslo mientras realizamos una ruta de senderismo no creo que fuéramos tan valientes ni osados, ninguno de los presentes. Seríamos presa del pánico, fijo. ¡Yo desde luego, no quiero tener la oportunidad de encontrarme con ninguno a solas!

Puedes pensar que visto un oso, el resto de los animales que veas ya no tienen tanto aliciente. No es nuestro caso. Incluso unas pequeñas crías de coyote consiguen ensimismarnos y sorprendernos. Quizás porque la sensación de relajación que tienes estando tan lejos de casa, hace que los sentidos magnifiquen cualquier pequeña sensación y logre mantener la ilusión milla a milla.

Hasta aquí hemos venido preparados para el frío. ¡Y la lluvia!. La temperatura media ha oscilado entre los 3ºC y los 12ºC en ambos parques. La nieve la hemos pisado en Yellowstone y la lluvia nos ha calado hasta los huesos (¡literal uno de los días!). Cuando estas de viaje, la lluvia yo creo que es lo peor que puede sucederte porque te reduce mucho las posibilidades de moverte con soltura y desluce bastante.