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Terranova, en busca de los balleneros vascos

Terranova (Newfoundland en inglés) es una isla canadiense perteneciente a la provincia de Terranova y Labrador. Junto con Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island forman la llamada Canadá atlántica. !!Bienvenidos a Terranova!!Newfoundland & Labrador

La capital de Terranova, St. Jonh’s, tiene aeropuerto que conecta la isla con el continente. Otra opción para llegar es el ferry que une las poblaciones de Argentia y Port Aux Basques con North Sydney (Nueva Escocia). Nosotros elegimos esta opción. A pesar de que el viaje dura entre 8 y 16 horas (depende del puerto de destino elegido), como el viaje se hace por la noche en ambos casos, no se hace pesado.Ferry terminal, North Sydney

Una vez en tierra, a nosotros que somos del norte, el paisaje no nos resultó extraño. Serpeteantes carreteras recorriendo una abrupta costa llena de acantilados donde el color verde es el predominante.Carretera de costa

Y en un de esos acantilados se encuentra Cape St. Mary. Una Reserva Ecológica elegida por miles de aves para criar durante los meses de mayo a octubre. Las especies más comunes que se pueden ver son las gaviotas, alcas, araos comunes, cormoranes y sobre todo alcatraces.Cape St. Mary's

Signal Hill es uno de los lugares emblemáticos de St. John’s. Aparte de la batalla que lleva su nombre donde el ejército inglés derrotó al francés y se hizo con la ciudad, Signal Hill es conocido por ser el lugar donde Guillermo Marconi recibió la primera señal transatlántica inalámbrica el 12 de diciembre de 1901.Signal Hill & St. John's

Y como no podía ser de otra manera, donde hay costa, hay faros. Sólo en la isla de Terranova hay casi noventa. Por supuesto que no pudimos verlos todos, pero aquí os dejamos una selección de los que visitamos y mas nos gustaron. El faro de Cape Spear está localizado en la península de Avalon y es el punto más al este de Canadá. En la actualidad hay dos faros ubicados en el mismo lugar. El más antiguo ya no está en funcionamiento y data del año 1836 siendo el segundo faro más antiguo de Terranova. Ahora alberga un museo y está abierto al público (pertenece a la red de parques de Canadá).

El faro de Cape Pine se inauguró en 1851. La luz de la lampara produce destellos cada 5 segundos y además tiene una bocina que emite un sonido cada 60 segundos.Cape Spear & Cape Pine

Antes de convertirse en faro en 1898, Lobster Cove Head utilizaba las banderas como herramienta de comunicación con los barcos que navegaban cerca de la costa. Aunque la casa del farero está abierta al público, nosotros llegamos tarde y no la pudimos visitar. ¡¡No se puede llegar todo!!

El faro de Bonavista se encuentra en el pueblo del mismo nombre. Pueblo descubierto por el explorador italiano Giovanni Caboto en 1497. Pronto se convirtió en un enclave estratégico debido a su cercanía a los grandes bancos de pesca. Ingleses, franceses, portugueses y españoles (principalmente vascos) pescaron en esta zona, pero fueron los ingleses y franceses los que finalmente se quedaron como potencias dominantes.

La visita guiada fue para nosotros solos. El guía nos explicó, mientras nos enseñaba las diferentes estancias, que el primer farero fue irlandés y discípulo del farero escocés de Cape Spear. Y que el ingeniero que diseñó el mecanismo del faro fue el mismo que el que había diseñado el faro Bass Rock en Escocia. ¡¡Otro viejo conocido nuestro, jajajaja!!!Lobster Cove Head & Bonavista Lighthouse
Otro de los lugares que más nos gustó fue Arches Provincial Park, en la costa oeste de la isla, muy cerca del Parque Nacional de Gros Morne. El paso del tiempo y el mar han esculpido esta curiosa roca formando tres arcos por donde pasan las olas. La foto que viene a continuación corresponde a uno de los arcos.Arches Provincial Park

Y como donde construyen faros es porque hay niebla, no queremos finalizar esta entrada sin enseñaros una foto de un bonito pueblo costero envuelto en este enigmático fenómeno meteorológico.Rose Blanche

Como él título de la entrada hace referencia a los balleneros vascos, os dejamos un enlace a un artículo de la web del Gobierno Vasco donde explican la relación entre los pescadores vascos  y Terranova.

Saludos,

Anna & Oskar

Banff National Park (Alberta)

El Parque Nacional de Banff, por su cercanía con Calgary (apenas 1h30′ en coche) es el parque más visitado de las Rocosas Canadienses. Fue declarado Parque Nacional en 1885, dos años después de que tres trabajadores de la Canadian Pacific Railway descubrieran unos manantiales de aguas termales. Banff National Park

Nicholas Morant fue un fotógrafo del siglo XX contratado por la Canadian Pacific para publicitar la zona de Banff y alrededores. Una de sus fotos más famosas está hecha en un tramo de ferrocarril entre Banff y Lake Louise. Fue tanta la fama que adquirió la foto que a la curva que aparecía en su foto le pusieron su nombre, Morant’s Curve.nqt_0531

Al igual que Jasper, Banff tiene infinidad de rincones que recorrer y fotografiar. Una de las cosas que más nos ha gustado de Banff es que está rodeado de paisajes increíbles relativamente cerca del pueblo con lo que podíamos ir a hacer un amanecer y después volver a desayunar al pueblo tranquilamente. Así los madrugones se llevan mejor 🙂nqt_0536

A poco más de 50 km. Banff se encuentra una de las atracciones naturales más famosas de Canadá: Lake Louise. Rodeado de montañas y glaciares, este lago atrae a miles de visitantes al año, intrigados por el intenso verdor de sus aguas. Los rayos del sol al entrar en contacto con el polvo de roca proveniente de los glaciares Lefroy y Victoria hacen que el agua adquiera ese espectacular color. En 1890 se construyó una pequeña caseta de madera para albergar a los turistas de la época victoriana. Tres años después fue destruido por un incendio, pero de inmediato se volvió a construir otra casa de huéspedes con capacidad para 12 personas. El Canadian Pacific Railway lo fue ampliando poco a poco y finalmente lo sustituyó por lo que hoy conocemos como Chateau Lake Louise. Actualmente pertenece a la cadena hotelera Fairmont.nqt_0530

Sin duda alguna, Moraine Lake es el paisaje más fotografiado de las Rocosas Canadienses. Su cercanía a Lake Louise y su espectacular ubicación, en el Valle de los Diez Picos (con montañas de más de 3.000 metros) hacen que sea el lugar perfecto para buscar una buena foto al amanecer. Para los amantes del senderimos, Moraine Lake ofrece varias rutas de senderismo clasificadas por su nivel de dificultad. Lo único que hay que tener en cuenta es que, debido a que es una zona de bastante actividad de osos, muchos de los trails están marcados para hacerlos en grupo. Esto significa que no se puede ir sólo o en pareja. Lo normal es que pidan grupos de 4 0 6 personas. Aunque parezca broma no lo es y el no cumplir esta norma puede suponer una multa de hasta $5.000 y los canadienses se toman muy en serio lo de las multas :).

Otra de las cosas que hay que tener en cuenta es que debido a la afluencia de personas y vehículos, es habitual que cierren el acceso al lago a partir de cierta hora de la mañana. Cuando estuvimos nosotros, en septiembre, a las 11 de la mañana ya no se podía acceder. No nos queremos imaginar cómo tiene que estar en pleno agosto!!!nqt_0532

El otro gran atractivo de Banff es la posibilidad de ver animales salvajes en libertad. Los ciervos son los que más se dejan ver. A principios de otoño es la berrea y oir en directo los bramidos de los ciervos macho, es simplemente espectacular. A pesar de que puedan parecer animales inofensivos, durante la época de celo y con hembras cerca, se pueden volver bastante agresivos. Es por ello que nos encontramos con más señales de peligro que hacían referencia a los ciervos que a los osos. Por algo será!!!
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Y qué mejor forma de finalizar nuestro recorrido por las rocosas que tener un encuentro con un oso negro en las cercanías del lago Minnewanka. Tenía pinta de ser un ejemplar joven y tras cruzar la carretera, se quedó comiendo raíces a pocos metros nuestro. Quizás no fue tan espectacular como los grizzly en Bella Colla, pero no por ello dejó de ser emocionante. ¿Qué más se puede pedir?.nqt_0528

Saludos,

Anna & Oskar

Yoho National Park, un gran desconocido

El Parque Nacional de Yoho, en la provincia de British Columbia, siempre ha sido denominado como el gran desconocido de los parques de las Rocosas Canadienses. La gran mayoría de visitantes que visitan Banff o Jasper desde Calgary lo dejan de lado, mientras que los que llegan desde Vancouver apenas lo conocen de atravesarlo en dirección a Lake Louise. A nosotros nos apetecía darle una oportunidad y estuvimos durante cuatro días conociendo algunos de sus rincones más representativos.

Llegando al final de la Yoho Valley Road (cerrada desde octubre hasta junio) se encuentran las cascadas Takakkaw. Se trata de un salto de agua de más de 350 m., la segunda más alta del oeste de Canadá. Aunque la temporada de más caudal es el verano (tras el deshielo de primavera), en el mes de septiembre pudimos ver cómo aún bajaba una cantidad importante de agua proveniente del galciar Daly y que alimenta también el caudal del río Yoho.

Takakkaw Falls, Yoho National Park (British Columbia)

Otro de los puntos que nos pareció interesante es el Natural Bridge. Las turbulentas aguas del río Emerald se han abierto paso a lo largo de miles de años entre las rocas esculpiendo este curioso puente. ¡¡¡Otro capricho más de la naturaleza!!!
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Sin duda alguna el tesoro mejor guardado de Yoho es el fabuloso O’Hara Lake. Con su ecosistema alpino altamente protegido ofrece increíbles paisajes de montañas, lagos y glaciares. Para acceder al lago principal (de donde salen la mayoría de senderos) no hay otra opción que reservar plaza con antelación en el autobús que recorre los 11 km. que lo separan de la carretera general. Es la manera que tienen de limitar la presencia del hombre aunque hay que decir que existe la posibilidad de recorrer esos 11 km. a pie y en ese caso, no se necesita ningún permiso.

Como os podéis imaginar, conseguir plaza en el autobús es bastante complicado ya que además del número limitado de plazas, la reserva hay que hacerla justo tres meses antes del día que lo pretendas visitar (ni un día antes, ni un día después) y para más inri, sólo se puede realizar mediante teléfono. Al segundo intento, conseguimos nuestras plazas. Os preguntaréis sí merece la pena tanta historia para poder visitarlo y en nuestra opinón, no dejéis pasar la oportunidad. Y eso que nosotros tuvimos mala suerte porque el día amaneció y permaneció gris, tuvimos niebla, lloviznas y algún chaparrón que otro y apenas nos pudimos alejar del lago O’Hara.nqt_0525

Faeder y Emerald son dos de los muchos lagos que te puedes encontrar cuando visitas Yoho. Los alrededores del primero están montados como zona de recreo para familias y que el lago no tenga mucha profundidad ayuda a que sea apto para todo tipo de actividades. Emerald está mucho más preparado y tiene incluso un resort junto a una de sus orillas. Mientras buscábamos un sitio para  fotografíar al atardecer nos encontramos con los primeros españoles. Acababan de llegar de Alaska y nos contaron que estaban un poco frustrados porque no habían tenido oportunidad de ver osos. Les recomendamos que visitasen Bella Coola, donde con toda seguridad tendrían bastantes ocasiones de verlos.

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No nos gustaría olvidarnos del Canadian Pacific Railway. Este ferrocarril que atraviesa de costa a costa Canadá, tiene parada en Field, una pequeña población en el corazón de Yoho. Son unidades infinitas de vagones serpenteantes, con diferentes tipos de contenedores, colores, logotipos y esas potentes e imponentes locomotoras de color rojo. Trans Canadian RailwaySaludos,

Anna & Oskar

Bella Coola, el paraíso del oso Grizzly

La primera vez que oímos hablar de Bella Coola, fue en el foro de Los Viajeros cuando estábamos preparando nuestro viaje a las Canadian Rockies y comentaban que era un magnífico lugar para observar osos grizzly en libertad. Al parecer, los primeros días de septiembre son la mejor época para ir porque coincide con el desove del salmón y los osos recorren el cauce de los ríos en busca de comida rica en proteínas que les ayude a pasar el duro invierno canadiense.

Bella Coola se encuentra en la provincia de British Columbia, al final de un gran fiordo, junto al océano Pacífico….. en resumen, ¡¡¡está lejos… muy lejos de cualquier sitio!!!. Se puede acceder en ferry desde Port Hardy (en la isla de Vancouver), pero son casi 17 horas de viaje. También se puede llegar en avioneta desde el aeropuerto de Vancuover, pero el precio del pasaje puede rondar los 300€ por persona y además, en nuestro caso, no nos permitiría alquilar un coche para seguir nuestro viaje hacia las Canadian Rockies. Y finalmente, está el coche. La distancia a recorrer es de aproximadamente 1000 kms. y unas doce horas de viaje.

A pesar de que sabíamos de antemano que sería una paliza, elegimos el coche como medio de transporte. Para añadir un poco de emoción al trayecto, la parte final de la carretera no estaba asfaltada y no era muy conveniente hacerla de noche, por lo que decidimos hacer una parada intermedia en Williams Lake y no tomar riesgos innecesarios.

The Hill

Tenemos que confesar que nos costó bastante encontrar información sobre Bella Coola. En la web de turismo encontramos varias empresas que hacían tours (a pie y en bote) por el río Atnarko para ver osos, pero nosotros habíamos entendido que había una plataforma vigilada por rangers donde se podía ir libremente y gratis. Incluso mandamos un correo a la web de turismo de Bella Coola solicitando información del lugar, pero se limitaron a mandarnos enlaces de las empresas locales que ofrecían los tours, sin hacer mención alguna a la plataforma.

Nos llevamos una grata sorpresa cuando encontramos la plataforma junto a la carretera, con señalización incluida así que no entendemos el por qué de tanto secretismo. Bueno si… suponemos que habrá gente que sólo va a la plataforma y no contrata ningún tour con las empresas locales. No fue nuestro caso, ya que teníamos reservado un tour a pie por el río con un guía y también un paseo en bote.

En esta época del año los salmones regresan a esta zona del río a poner sus huevos y morir. Esto es aprovechado por los osos grizzly (y otras especies como las Águilas calvas) para darse auténticos banquetes. Esos cuerpos tienen que tener almacenada grasa suficiente para poder pasar los duros meses de invierno en sus madrigueras mientras hibernan.nqt_0513

Disfrutamos como nadie de los cuatro días que duró nuestra estancia y tuvimos la suerte de ver varios ejemplares (varias hembras con crías y algún que otro macho joven) pescando en el río a pocos metros de la plataforma. El subidón de adrenalina que supone tener un animal de cerca de media tonelada a pocos metros es ¡¡increíble!! (y eso que estás a salvo detrás de una valla electrificada). Tuvimos la suerte y el privilegio de compartir esta experiencia con gente respetuosa y en un enclave privilegiado donde te sientes un invitado y observador agradecido.

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Bella Coola supone un esfuerzo económico importante pero recompensado con creces cuando ves en directo y a pocos metros escenas como las que os enseñamos a continuación: unos pequeños oseznos comiendo un salmón recién pescado por si madre y una familia de osos grizzly regresando a su casa (o eso suponemos) después de una jornada de pesca en el río. Podéis ver más fotos en nuestra galería de Flickr.

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Nuestro siguiente destino para ver osos ya está en la lista de deseos …. una pista…. Alaska….. 😉

Saludos,

Anna & Oskar

Mt. Baker National Forest, Washington

No es la primera vez que lo hacemos ( y mucho nos tememos que no será la última tampoco 🙂 ). ¿El qué, el qué? En 2011 visitamos Sedona, en Arizona (Estados Unidos) para fotografiar Red Rock Crossing después de tener un puzzle gigante colgado por encima de nuestras cabezas mientras vemos tv. 😉

Por pura casualidad, descubrimos que el paisaje de otro puzzle que vemos casi todos los días, estaba en el estado de Washigton, en el Mt. Baker National Forest, muy cerca de la frontera con Canadá. Se trata del Mt. Shuksan reflejado en Picture Lake. ¡¡Qué buena excusa para una excursión en busca de un bonito lugar perdido en las montañas, ¿verdad?!! 😉 🙂

Mt. Shuksan & Picture Lake

Una vez que tuvimos localizada “la foto” buscamos información sobre los alrededores para conocer la zona. Encontramos un lugar llamado Heather Meadows, un área de montaña con un montón de rutas de senderismo.

Heather Meadows

Aunque nos gusta andar por el monte, tenemos que reconocer que no somos escaladores ni nada por el estilo, así que nos decidimos por la ruta de los Chain Lakes (Lagos encadenados). Como en todos los Parques de Estados Unidos, al comienzo de la ruta había un panel con información útil. Aunque la distancia no era muy larga, aproximadamente unos 11km, nos conocemos y sabemos que nos paramos a sacar fotos cada poco tiempo, así que sabíamos ya de antemano que nos ocuparía la mayor parte del día hacer el recorrido completo.

Chain Lakes, Heather Meadows

Chain Lakes, Heather Meadows

La ruta es agradable para realizar sin prisas. No hay pendientes muy pronunciadas y las pocas que hay no son difiíciles de superar tomándote tu tiempo. Es fácil de seguir y nosotros nos encontramos con gente durante todas las partes del recorrido. El final se nos hizo un poco durillo sobre todo al pensar que al llegar al Visitor Center, aún tendríamos que seguir andando unos km. adicionales para llegar al parking superior donde teníamos nuestro coche. Hicimos amigos durante el camino, y gracias a ellos, el problema se resolvió satisfactoriamente ya que pedimos “socorro” al Ranger que terminaba el turno al llegar nosotros, y amablemente trasladó a los conductores hasta los coches y vieneron de vuelta a “rescatar” a las damas.

Encantados con el paisaje nos retiramos a descansar a nuestro alojamiento en el valle. ¡Día redondo! 🙂 🙂

 

Canadian Rockies 2014: highlights

Si… lo sabemos. Han pasado ya varios meses desde que volvimos de nuestro viaje por la costa oeste de Canadá, pero creednos que revisar, descartar y organizar las 12.500 fotos que nos trajimos lleva tiempo ….. y tiempo!!!!!!!

Aprovechando el final de año, nos ha parecido buena idea hacer un pequeño resumen de los mejores momentos (que hubo muchos!!!) que disfrutamos durante los 29 días que duró el viaje. ¡Allá vamos!

Comenzamos en Seattle (Estados Unidos). A pesar de que nos esperábamos un tiempo bastante húmedo, durante los tres días que estuvimos visitando la ciudad, apenas llovió durante una hora (y nos pilló cenando así que …  ¡perfecto!).

Space Needle & Mount Rainier

La siguiente parada de nuestro viaje fue en el Mt. Baker-Snoqualmie National Forest, estado de Washington. Visitamos una pequeña zona en la parte norte de esta enorme zona de bosque e hicimos un poco de senderismo por la zona de Header Meadows. Además dimos buena cuenta del Mount Shuksan reflejado en Picture Lake.

Picture Lake & Mount Shuksan

Ya en Canadá y antes de adentrarnos en los Parques Nacionales, subimos hasta el Valle de Bella Coola en la provincia de British Columbia. Este remoto lugar es famoso por ser una de la mejores zonas  donde poder observar a los osos grizzly en libertad. Aunque el acceso por carretera a esta zona no es que digamos fácil (hay varios tramos sin asfaltar), sólo podemos decir que el esfuerzo mereció la pena.

Grizzly Bear family, Bella Coola Valley

Después del subidón de ver osos grizzly pescando salmones a pocos metros de nosotros, deshicimos el camino recorrido y pusimos rumbo hacia Jasper National Park en la provincia de Alberta. Durante los 5 días que estuvimos, hicimos senderismo, vimos algún que otro animal, y como no, nos pegamos varios madrugones en busca de la mejor luz para fotografiar increíbles paisajes de montaña.

Patricia Lake & Pyramid Mountain, Jasper National Park

Yoho National Park es quizás el gran desconocido de las Montañas Rocosas canadienses. Suponemos que estar entre los dos grandes parques (Jasper y Banff), no ayuda. Aún así, nosotros le dimos una oportunidad y estuvimos 4 días recurriendo sus rincones. Sólo podemos decir que no nos defraudó.

Lake O'Hara, Yoho National Park

Banff National Park es el parque nacional más antiguo de Canadá y debido a su cercanía con Calgary, el más visitado de las montañas rocosas. Es un poco como Yosemite para los californianos. Así todo, hay sitio para todo el mundo y si huyes un poco de las horas centrales del día, puedes disfrutar de increíbles paisajes con cierta tranquilidad.

Moraine Lake, Banff National Park

Y como teníamos que regresar a Estados Unidos para devolver el coche de alquiler, decidimos que merecía la pena visitar, aunque fuera brevemente Glacier National Park, en el estado de Montana. La atracción más famosa de este parque es la carretera panorámica que lo cruza, Going to the Sun Road.

Glacier National Park, MT (USA)

Haciendo balance del viaje y siendo sinceros, aunque el motivo principal de nuestro viaje eran los parques nacionales de las rocosas canadienses, lo que más nos ha gustado del viaje son los días que pasamos en Bella Coola. Eso no quiere decir que no nos hayan gustado los parques nacionales, no; todo lo contrario. Pero ver osos grizzly en su hábitat natural y tan de cerca, no tiene precio. ¡¡¡Ha sido una experiencia increíble!!!

Poco a poco os iremos enseñando más fotos y alguna que otra anécdota que nos ha ocurrido y es que 29 días dan para mucho 🙂

Sólo nos queda desearos un ¡Feliz Año 2015!

Anna & Oskar

 

 

 

 

 

Parque de la naturaleza de Cabárceno, Cantabria

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno está situado en el municipio que le da nombre, a 15 km. de Santander, en la provincia de Cantabria. En él podemos ver cientos de especies de animales viviendo en semi-libertad. El parque ocupa una superficie 750 hectáreas y está construido en el espacio que ocupaba una antigua mina de hierro a cielo abierto.

Para los que no hayáis estado nunca, comentaros que se puede acceder al interior del parque con el vehículo (casi se podría decir que es obligatorio debido a lo grande que es). Los recintos de los animales están perfectamente protegidos para preservar su tranquilidad a la vez que permite una perfecta observación de los mismos, sin ningún tipo de riesgo para los visitantes. Eso si, si no queréis ver a los animales tumbados a la sombra o peor, no verlos porque se han ido a otras zonas, os recomendamos encarecidamente que vayáis a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

Nuestra visita al parque no fue elegida al azar. Queríamos tener un primer contacto con nuestros amigos los osos (hermanos de los que esperamos ver en nuestro próximo viaje a Canadá) y además, queríamos probar nuestra última adquisición, el teleobjetivo 300mm f4L IS de Canon.

Cuando llegamos a la zona de los osos pardos nos llevamos una grata sorpresa al ver que había por lo menos cincuenta ejemplares. Estaban en la zona más baja de su recinto por lo que se les podía observar perfectamente. Había de todo!!!!! Grandes ejemplares y también más pequeños que suponemos eran crías de otros años. Pero lo más emocionante, fue cuando, en una zona más elevada apartada del resto, nos encontramos con una osa y su cría.

Mamá osa y su cría

De verdad que era como un osito de peluche. La madre no se separó en ningún momento de la cría, sobre todo, cuando andaba algún oso macho cerca. Tampoco faltaron las muestras de cariño entre ambos.

Parque Naturaleza de Cabárceno

Eso si, cuando hizo falta corregir algún comportamiento, ahí estaban los dientes y las garras de la madre (como para no hacer caso a la primera, jejeje 🙂 )

Parque Naturaleza de Cabárceno

A medida que el día iba avanzando, los osos fueron hacía posiciones más elevadas y escondidas y decidimos que era el momento de recorrer otras zonas del parque en busca de otras especies. Una de las que más nos llamó la atención, fue el rinoceronte. En el recinto había dos rinocerontes adultos y una cría. En un momento especial de luz, pudimos retratarla junto a su madre. El macho, apartado, no hacía más que trotar de un sitio a otro. A pesar de estar tras una valla, ver como se acerca un animal que puede pasar de las tres toneladas trotando hacía nosotros, nos inspiró bastante respeto.

 Rinocerontes en Cabárceno

Y ahora le tocaba, al Rey (y no nos referimos a Elvis, jejeje). Durante el tiempo que estuvimos observándole, apenas cambió la expresión de la cara. Serio… muy serio. Un poco más apartadas, estaban las hembras.

También pudimos ver un lince (no sabemos distinguir si es el ibérico o el europeo). Como veis no nos hizo mucho caso. Y finalmente unos bisontes europeos. A pesar de su gran tamaño, no impresionan tanto como el bisonte americano. (!como echamos de menos las manadas de bisontes cruzando las carreteras en Yellowstone¡)

León, lince y bisontes

Y después de comer, nos fuimos en busca de otras especies que no habíamos visto hasta el momento. En las siguientes fotos, un Ñu azul, una pareja de Antílopes Sable y una mamá elefante con sus dos crías. Mientras estuvimos observándolas, no dejaron ni un momento de jugar mientras la madre las vigilaba a pocos metros.

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Y cuando el sol empezaba a bajar, pensamos que no había mejor forma de acabar la visita al parque que volver donde nuestros amigos los osos (lo sentimos, pero es que tenemos debilidad). Mientras localizábamos a la cría, pudimos ver como otras dos crías (bastante más grandes que la otra) jugaban a las peleas (¡¡¡¡¡como si fueran niños… si es que nos parecemos a los animales más de lo que pensamos!!!!!)

Ya a punto de marchar, aparecieron de nuevo la mamá osa y su inseparable cría. Esta vez nos deleitaron con unas clases de escalada. De verdad que fue una gozada ver cómo seguía a su madre allá por donde iba (por escarpado que fuera el terreno). También hubo un momento gracioso donde la cría parece preguntarse: where in my mom? (¿dónde está mi mamá?)

where is my mom?

Y para acabar, una bonita postal.

Parque de la Naturaleza (Cabárceno)Esperamos  que os haya gustado este pequeño resumen de lo que se puede ver en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Os animamos a que lo visitéis y os recordamos que, si no queréis ver a todos los animales tumbados a la sombra, evitéis las horas centrales del día.

Saludos,

Anna & Oskar.

 

 

 

Comienza la cuenta atrás: Canadian Rockies 2014

Ya falta menos de un mes!!!  Esto no tiene vuelta atrás.

Hace ya 5 meses desde que empezamos a preparar este viaje. Vuelos, alojamiento, documentación, actividades y un sinfín de detalles que hay que tener en cuenta a la hora de organizar un viaje de esta envergadura. Y es que pasaremos 4 semanas en tierras americanas (1 en EE.UU. y 3 en Canadá).

Canadian Rockies 2014

Anna & Oskar

 

San Francisco

La última etapa de nuestro viaje nos llevaría hoy hasta San Francisco, la ciudad del Golden Gate, las calles empinadas y los tranvías, jejeje

Como era nuestro último día con el coche de alquiler, madrugamos para intentar aprovechar al máximo el día. A las 7 de la mañana abandonamos la cabaña y pusimos rumbo a San Francisco. Teníamos unas tres horas y media de viaje.

Paramos en Mariposa a desayunar en un bar típico de carretera. ¡Estos sitios nos encantan!

Durante el desayuno estuvimos recordando los buenos momentos que habíamos pasado durante el viaje. Supongo que, sin quererlo, nos estábamos dando cuenta de que el viaje estaba llegando a su fin…

Después de soltar cuatro lagrimillas (es que estas cosas nos ponen muy tristes), seguimos camino. Según nos íbamos acercando a la costa, el cielo se fue cubriendo de nubes.

Y cuando llegábamos a Oakland para atravesar el puente de la bahía (Bay Bridge) se puso llover. ¡Qué digo llover! Caían chuzos de punta… y encima se echó la niebla . La lluvia nos trastocó totalmente los planes que teníamos. Decidimos no subir a la colina de Twin Peaks ya que, con la niebla, apenas se vería nada, así que nos fuimos directamente al Golden Gate. Os parecerá una tontería, pero nos gusta sacar fotos cuando atravesamos puentes ‘famosos’.

Como no teníamos ya mucho tiempo, paramos en el mirador que hay nada más atravesar el puente e hicimos la típica foto… también nos acercamos hasta Sausalito, aunque ni siquiera nos bajamos del coche.

Ya de vuelta en San Francisco nos fuimos a bajar por la serpenteante calle Lombard. Con el suelo mojado, impresiona aún más.

Tras comer y devolver el coche de alquiler, fuimos a la oficina de turismo de la plaza Hallidie (Market con Powell) a comprar el abono de transporte (MUNI) para tres días. Nos costó $20 a cada uno, pero si te vas a mover un poco, merece la pena. (Cada viaje en tranvía cuesta $5 y creemos que han subido algo las tarifas desde nuestra vuelta)

A pesar de la lluvia, pasamos la tarde recorriendo algunas partes de la ciudad. Nob Hill con sus empinadas calles, China Town con sus calles decoradas e incluso montamos en los famosos tranvías (cable car). Lo único bueno de la lluvia es que hace desaparecer los turistas de las calles, así que no tuvimos que esperar para coger el tranvía en las principales paradas. Os ponemos algunas fotos del recorrido que hicimos.

Al final de la tarde, nos acercamos al muelle 39, a ver el ambiente. Cuando empezó a oscurecer, nos volvimos al hotel confiando que al día siguiente mejoraría el tiempo y podríamos disfrutar de esta bonita ciudad.

El segundo día en San Francisco amaneció con el cielo cubierto, aunque no llovía ¡¡menos mal!! Desayunamos en el hotel (estaba incluido en el precio) y nos fuimos a visitar el Japanese Tea Garden. Los lunes, miércoles y viernes es gratis si vas antes de las diez de la mañana, así que aprovechamos para ahorrar algo de dinero… (¡¡A estas alturas del viaje, jejeje!!)

Es un jardín japonés, lleno de plantas, bonsáis, lagos, puentes. En definitiva un precioso lugar para dar un paseo tranquilo. Además, como fuimos prontito, apenas había media docena de personas a parte de nosotros con lo que el silencio era absoluto. ¡Un verdadero remanso de paz y tranquilidad!

Como el tiempo no nos había dejado disfrutar de nuestro primer día de visita, volvimos a callejear por la zona de Nob Hill. Calle ‘parriba’ calle ‘pabajo’. Como podéis ver había bastante más gente esperando para montar en los tranvías turísticos que el día anterior.

Como eso de patear las calles da hambre, paramos a comer en un bar que nos pareció que tenía buena pinta. El Loris Diner. El bar está ambientado en los años 50 y la verdad es que nos gustó mucho…

Por la tarde, nos dedicamos a recorrer las zonas que habíamos estado el día anterior, pero que el mal tiempo no nos había dejado disfrutar.

Para acabar el día, nos acercamos a Alamo Square para fotografiar las Painted Ladies al atardecer.

Nuestro último día en San Francisco decidimos tomárnoslo con tranquilidad. Llevábamos ya 24 días de viaje y la verdad es que se notaba.

Como no habíamos podido disfrutar del Golden Gate el día que llegamos, pensamos que una buena manera de verlo, sería atravesarlo andando. Yendo tranquilos y sacando fotos, tardamos aproximadamente una hora en llegar al mirador del otro lado.

Aunque ya habíamos oído hablar de ellos, nos sorprendió ver los teléfonos que hay para la gente que tiene tentaciones de tirarse al vacío.

La verdad es que es un paseo muy agradable. Otra opción es alquilar una bici, pasar el día en Sausalito y luego regresar en ferry, pero nosotros no teníamos tiempo ya que todavía teníamos que hacer unas compras de última hora.

Mientras esperábamos al autobús que nos devolvería al downtown, vimos un pequeño pajarito que se posó en una rama de un matorral. ¡un colibrí! Nunca habíamos visto ninguno. Son súper-rápidos y no fue fácil pillarles en vuelo.

Después de las compras, comimos y nos fuimos a la zona de los muelles. A las 6 de la tarde teníamos reservada la visita a la Isla de Alcatraz, así que estuvimos dando una vuelta por allí hasta que se hizo la hora. Fuimos a ver si veíamos los famosos leones marinos que suelen habitar en los muelles, pero sólo había cuatro, aunque dos de ellos estuvieron haciéndose unos cariños, jejeje

Cuando fue la hora, fuimos hacia el muelle 33, enseñamos las entradas que llevábamos impresas desde casa y esperamos que nos llamaran para embarcar. El viaje duró aproximadamente quince minutos, así que no se hace largo…

En la isla nos esperaba un Ranger que hizo de guía durante la primera parte del recorrido (hasta que llegamos al edificio principal). Allí nos dieron el audio-guía (en español) y en ese momento, comenzó la visita por libre siguiendo los puntos que iba marcando el aparatillo. La vista está curiosa y nos lo pasamos muy bien. La zona del hospital sólo está abierta si reservas el tour de las 6 de la tarde.

Aunque el último ferry salía de la isla a las nueve y media, nosotros ya habíamos acabado la visita, así que preferimos volver a San Francisco en el de las nueve menos cuarto y así veríamos el atardecer sobre la ciudad.

Como ya era de noche y no estábamos seguros hasta qué hora había autobuses para llegar al hotel, preferimos marchar y cenar cerca del hotel. Así todo, cuando llegamos, nos costó encontrar un sitio donde cenar que no fuera un Mc’Donals.

El día de regreso nos lo tomamos con mucha calma. Habíamos contratado un servicio de transporte al aeropuerto que nos vendría a buscar al hotel al mediodía. Desayunamos tranquilamente y tras hacer las maletas (!!jo*** lo que nos costó volver a meter todo!!), salimos a dar un paseo por los alrededores del hotel.

A la hora prevista, nos vinieron a buscar con una furgoneta de esas con 9 plazas. Pasamos por un par de hoteles a recoger a otras personas y sobre las doce y media estábamos en el aeropuerto.

Airfrance nos había avisado un par de días antes, que nuestro vuelo retrasaba su salida una hora. Aunque en San Francisco esto no tenía importancia, en París nos hacía perder el enlace hasta Bilbao y aunque nos dieron asiento para el siguiente vuelo, tuvimos que estar un par de horas más de lo previsto en París y la verdad es que se nos hicieron eternas.

En el control de Pasaportes, tenían la maquinita esa nueva que te ve ‘por dentro’. Había un cartel avisando que estaba en pruebas y que no era obligatorio ‘todavía’ pasar a través de ella. Así todo, yo lo probé (igual me hacía cosquillas y todo…). Apenas tarda unos segundos.

Mientras tanto, en el aeropuerto cada uno pasaba el tiempo como podía. La espera en un aeropuerto se puede hacer muuuuuy larga.

Vimos que se acercaba un avión muy grande a la zona de embarque donde nos encontrábamos. Era nuestro Avión, el Airbus 380. Aunque por fuera parece enorme, en la clase turista los huecos entre asientos, nos parecieron iguales que en otros aviones que hacen la ruta transoceánica. Eso sí, para entretenimiento, teníamos de todo. TV, un pequeño videoclub, video-juegos, etc… Os ponemos algunas fotos del ‘peazo bicho’

Lo que no sabíamos es que, con tanta tecnología, seguían aparcando los aviones a ojo, jejeje

A la (segunda) hora prevista, embarcamos y salimos sin problemas hacia París. A través de las cámaras exteriores del avión, se puede ver cómo se realiza el despegue.

Cuando llevábamos un par de horas de viaje, sobrevolamos el estado de Wyoming y pudimos ver la cordillera de Grand Teton. ¡Qué recuerdos!

Y poco después, nos dieron de cenar y nos dijeron que nos teníamos que ir a la cama, jejeje. Nos bajaron las cortinillas y también la luz ambiente. El que pudo se echó un sueñecito.

Tras aproximadamente 10 horas de vuelo, aterrizamos en París. Tras cambiar de terminal, tuvimos que volver a pasar el control de pasaportes. ¡Qué pesados! Y aquí nos pasó lo que nunca nos había pasado en otros aeropuertos. Nos hicieron sacar todas las cosas de la cámara de fotos (cuerpo, objetivos, filtro, etc…) y pasarlos en el escáner en una bandeja aparte. Cuando la chica de seguridad vio la cantidad de cosas que llevábamos, flipó en colores.

¡Esto se ha acabado! Una verdadera pena. La verdad es que ha sido un viaje de los que no se olvidan. Hemos atravesado seis estados, 8000 kms. y nos hemos traído la friolera de casi 11.000 fotografías.

Todas las fotos que hemos puesto en el blog (y algunas más …) están geo-localizadas en nuestra galería de Flickr, así podréis saber la localización exacta de los lugares que hemos visitado.

Esperamos que os haya gustado nuestro relato.

Anna & Oskar

El valle de la muerte !!!

Entre que nos lo tomamos con calma para salir de las Vegas y que había unas 2 horas hasta la entrada de Death Valley, cuando llegamos era casi la hora de comer. Pocos kilómetros antes de llegar al parque cruzamos la frontera del estado. ¡Estábamos en California!

Este parque es el único de todos los que hemos estado en el que no hay cabinas de control en la entrada del Parque. Se supone que tienes que ir al Visitor Center y tras enseñar el pase, te dan un papel para poner en el parabrisas. Nosotros así lo hicimos.

Debido al calor extremo que hace en este parque, nuestra intención era ver los miradores más importantes, así que nos fuimos hacia Dante’s View. Desde este mirador se ve la cuenca de Badwater Basin. Un lago de sal en mitad del más puro desierto; el paisaje parece de otro planeta. Como había bastantes mosquitos nos estuvimos mucho tiempo, pero el suficiente para sacar unas cuantas fotos.

A medida que íbamos conduciendo por la carretera del parque, el paisaje nos sorprendía más y más. Nuestro siguiente punto fue Zabriskie Point. Desde el parking hay que subir unos metros hasta un mirador… ¡alucinante! La combinación de formas y colores hace que nos quedemos un buen rato sacando fotos. Lo único que hizo que nos fuéramos era el excesivo calor.

Como no teníamos claro si encontraríamos algún sitio con sombra, aprovechamos el climatizador del coche para comer de camino a Badwater Basin. Es el punto más bajo de los Estados Unidos (86 metros por debajo del nivel del mar) y cuando llegamos, el termómetro marcaba ya 49°C, así que no nos entretuvimos mucho. Justo salimos del coche para andar un poco hasta donde empieza el lago salado y sacar las fotos de rigor… la verdad es que no se podía estar fuera del coche.

Ya de vuelta, nos desviamos para recorrer Artist Drive. Un pequeño recorrido circular que te mete entre las colinas que hay al borde de la carretera. De nuevo nos quedamos gratamente sorprendidos por los paisajes que descubrimos. El termómetro aquí alcanzó la temperatura máxima que hemos tenido en el viaje ¡50°C!

Para acabar nuestra visita, seguimos por la carretera que cruza el parque (190) y llegamos hasta las dunas de Mesquite. Otra alegría para la vista.

Sólo recordar que es muy importante llevar el depósito de gasolina lleno cuando entremos en el parque y también una buena provisión de líquidos.

Lo que quedaba de tarde lo pasamos en la carretera dirección a Mammoth Lakes, la puerta de entrada al Parque Nacional de Yosemite.

A decir verdad la salida del parque se nos hizo bastante larga. Rectas interminables y carteles avisando que se desconectara el aire acondicionado del coche de vez en cuando.

La anécdota del día fue que en Bishop había control de la policía y nos pararon. Sólo nos pideron el carnet de conducir. Le enseñamos el internacional y sin problemas.

Llegamos a nuestro destino pasadas las ocho de la tarde, ya casi anocheciendo. Había 15°C¡En el mismo día, habíamos tenido una diferencia de 35°C!