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Ver ballenas en el Cantábrico

Si, si… estáis leyendo bien. Y no ballenas enfermas o agonizantes que vienen a pasar sus últimos momentos a nuestras costas. Éstas están vivitas y coleando. Desde julio hasta octubre, Santurtziko Baleak – Ballenas de Santurce organiza salidas en barco para observar cetáceos y aves marinas.

Gracias a nuestra amiga Marta, este sábado pasado nos embarcamos en esta aventura. Yo no lo tenía muy claro, ya que no me llevo muy bien con el tema del mareo, pero no hay nada que no se pueda arreglar con unas pastillas anti-mareo. ¡Y esta experiencia bien merece la pena, si queréis un subidón de emoción y adrenalina!.

El viernes anterior a la salida, el organizador y naturalista Gorka Ocio nos dio una charla sobre las especies que, con un poco de suerte, podríamos ver: varias especies de delfines, cachalotes, aves marinas y el segundo animal más grande de la tierra, el rorcual común. También nos dio unas normas de comportamiento que deberíamos cumplir para interferir lo mínimo en la vida salvaje de estos cetáceos. Y como no, intentó concienciarnos sobre la importancia que tiene cuidar el mar y a los animales que viven él. ¡Parece mentira el daño que puede hacer una bolsa de plástico o la rejilla de un pack de latas de bebida!

El sábado, sin haber amanecido todavía, llegamos al punto de encuentro, el puerto de Santurtzi, y tras las presentaciones de rigor y unas breves instrucciones sobre cómo andar por el barco y no caerse al mar, zarpamos rumbo al cantil continental (así se llama a la zona donde la profundidad marina cae bruscamente desde los 200 hasta casi los 2.000 metros).

El barco donde hicimos la excursión fue el “Circe” un bonito yate Horizón 43 Trawler de 14 metros de eslora.

Cice, yate  Horizón 43 Trawler

Mientras pasábamos por el muelle del puerto de Getxo, pudimos disfrutar de un bonito amanecer. Qué mejor manera de emprender un viaje!!!

Amanecer sore el puerto de Getxo

Durante el viaje, Gorka Ocio nos fue contando anécdotas de sus viajes alrededor del mundo estudiando a los cetáceos y a las aves marinas. A pesar de no ser grandes amantes del mundo marino, los relatos de Gorka nos parecieron muy interesantes a la vez que amenizaban el viaje.

A las dos horas y media aproximadamente de que saliéramos de puerto, alguien gritó: ¡allí se ve algo! y seguido Gorka nos confirmó que era un calderón común. Este mamífero pertenece a la familia de los delfines aunque es bastante más grande que los delfines comunes que conocemos. Los machos pueden llegar hasta los 7 metros y pesar hasta 3,5 toneladas. Las hembras, en cambio, no suelen pasar de los 5 metros y medio y las 2 toneladas.

Calderon Común

En esos momentos pusimos rumbo hacia el calderón para intentar verlo más cerca (siempre respetando las normas de observación). Fue entonces cuando pudimos ver que no estaba solo. También había una hembra con una cría de pocos días (según nos comentó Gorka). Las crías de calderón común suelen medir unos 2 metros al nacer y pesan alrededor de 75 kg.

Qué gozada!!! durante algo más de media hora, esta familia de calderones (junto con alguno más que no está en la foto) estuvieron nadando junto a nuestro barco haciendo las delicias de tod@s los que allí estábamos.

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Una de las cosas que nos contó Gorka es que el típico soplo de respiración de los cetáceos, es en realidad, como un estornudo. De hecho expulsan una especie de ‘moco’ de olor bastante desagradable.

Expulsando moco

Detalle del orificio de respiración.

Orificion de respiración

Después de este subidón de adrenalina, seguimos nuestro camino (rumbo Noreste) en busca de más especies. Todo es cuestión de suerte. El día anterior Gorka nos había avisado de que este año las aves ‘andaban tarde’ y que era posible que no viéramos muchas y de hecho, así fue.

De nuevo… ¡creo que allí hay algo!… ¡es verdad dijo Gorka!. Era una ballena picuda. Intentamos acercarnos, pero estaba muy lejos y se sumergió, así que, decidimos seguir adelante.

Y cuando se estaba haciendo la hora de almorzar, se acercaron a nuestro barco una manada de delfines comunes. Aunque no saltaron delante de la proa del barco, si que estuvieron un buen rato con nosotros. En las siguientes fotografías se puede ver a una hembra de delfín junto con su cría. La cría tenía unas marcas blancas en el lomo. Según nos explicó Gorka, estas marcas se debían al parto y desaparecían pronto, por lo que la cría debía tener pocos días de vida.

Hembra de delfín y su cría

Y sin darnos tiempo de recuperarnos, algo nos llamó la atención flotando en la superficie. Era una medusa. ¡una peligrosa carabela portuguesa! (Physalia physalis). Esta medusa que habitualmente vive en aguas más cálidas, de vez en cuanto aparece cerca de nuestras costas. El procedimiento en estos casos es avisar a las autoridades marítimas indicando cuál es su situación para que puedan hacer un seguimiento y así estar prevenidos en el caso de que se acercaran demasiado a las playas. En la fotografía se puede observar la largura de los tentáculos (pueden llegar a medir varios metros)

Medusa Carabela portuguesa

Bueno… el día iba estaba saliendo redondo. Habíamos visto calderones, delfines, una peligros medusa y hasta una ballena (aunque estuviera muy lejos). En el puente de mando 🙂 , todo el mundo estaba atento porque en cualquier momento podía haber otro avistamiento. ¿qué sería esta vez?

Puente de mando

Dicho y hecho. Cuando estábamos a la altura de Elantxobe, un tiburón azul o Tintorera. No nos enseñó más que la punta de la aleta dorsal, pero así todo, daba mucho respeto. (no ayudaba que algún gracioso tarareara la música de la película de Spielberg)

Tintorera o Tiburón Azul

Después de un descanso para comer, donde recordamos los increíbles momentos que habíamos vivido a lo largo de la mañana, seguimos avanzando un poco más. La idea según nos explicó Gorka, era llegar hasta la altura de Lekeitio y luego volver dando una rodeo acercándonos un poco más a la costa de Cantabria.

Y cuando se suponía que teníamos que tomar la ruta de vuelta… ¡qué es aquello de allí! ¡de verdad, me ha parecido un soplo!

¡No podía ser! ¡un rorcual común! (Balaenoptera physalus) el segundo animal más grande del planeta, sólo superado por el rorcual azul. Esta especie de ballena puede llegar a medir 27 metros y su peso se estima en unas 70 toneladas (ejemplar adulto de 25 años).

Aunque estábamos bastante lejos, nos fuimos acercando. Hacía cuatro salidas para respirar y después se sumergía durante 15 minutos. Nos costó bastante (bueno a Gorka y al patrón del barco) conseguir adivinar donde saldría la próxima vez a respirar, pero después de varios intentos fallidos, conseguimos navegar paralelos a ella mientras se mantenía sumergida. Y cuando emergió, estábamos preparados con nuestras cámaras.

Rorcual común

El encuentro con este maravilloso animal trastocó nuestros planes, pero sin duda alguna, lo que habíamos vivido hizo que eso se quedara en segundo plano.

Ya era hora de volver a casa… si, el tiempo pasa volando y estábamos lejos de la costa.

Volviendo a casa

A pesar de que la vuelta se hizo un poco larga (bueno… esto es un opinión personal), aprovechamos para disfrutar de las vistas que no tenemos habitualmente desde tierra firme y mirando hacia el mar. En las siguientes fotos se puede ver la ermita de San Juan de Gaztelugatxe y lo que queda de la central nuclear de Lemoiz. (tranquilos que nunca llegó a ponerse en funcionamiento gracias a las protestas populares).

Gaztelugatxe y Lemoiz

Sobre las cinco y media de la tarde, estábamos entrando en el puerto y nuestra aventura estaba llegando a su fin. En las fotografías que hay a continuación se puede ver el Puerto Viejo de Algorta, y el Puente de Bizkaia (declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2006).

Puerto viejo de Algorta y Puente de Bizkaia

Os presento a una parte de expedición: Oskar (el burro delante para que no se espante), Anna, Marta y Mari.

Oskar, Anna, Marta & Mari

Para finalizar, os queremos mostrar el recorrido que hicimos. Un total de 156 kilómetros (aprox. 80 millas náuticas) durante 10 horas. Sólo nos queda agradecer a Gorka Ocio el trato que nos dispensó. Siempre dispuesto a responder a nuestras dudas y  haciendo que el aprender cosas nuevas sobre nuestros mares, fuera divertido. ( y si no, preguntarle a Anna por el pez balde 😉 )

Saludos a tod@s,

Anna & Oskar

https://noquierotrabajar.wordpress.com

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La Ruta de los Pantanos (Palencia)

La ruta de los pantanos está dentro del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre – Montaña Palentina y discurre entre las poblaciones de Cervera de Pisuerga y Velilla del Río Carrión en la provincia de Palencia.

Recién salidos de Cervera nos encontramos con el pantano de Ruesga. Construido en 1923, es el más antiguo de Palencia, además de ser el más pequeño con una capacidad de 10 hm3. Aunque se construyó para abastecer al Canal de Castilla, en la actualidad es utilizado como zona de recreo.

Tras apenas media hora de viaje, nos encontramos con Triollo. Pequeño pueblo donde se encuentra la cola del embalse de Camporredondo. Con una capacidad de 70 hm3, este pantano tiene el gran atractivo fotográfico de contar con el pico Espigüete muy cerca de sus orillas.

Muchos de los viajes que hemos hecho a esta zona, ha sido para fotografiar esta enigmática montaña. Durante el invierno, sus laderas se llenan de nieve y el reflejo en las aguas del pantano son un espectáculo para la vista (y para la cámara, claro J)

También es la mejor época para fotografiar el atardecer. Sólo tiene que cumplirse tres condiciones. Que haya un buen atardecer, que el agua esté en calma y sobretodo, que haya agua.

Nuestra última visita ha sido para fotografiar el Espigüete al amanecer. La verdad es que, a pesar de ser menos vistoso, nos descubrió otra faceta de este embalse. Un magnífico lugar para los aficionados a la pesca. El río Cardaño, que desemboca en el pantano, es rico en truchas.

La población de Camporrendondo de Alba hace de separación entre el embalse de Camporredondo y el de Compuerto (último de la ruta). Este embalse finalizado en 1960, es el mayor de los tres con una capacidad de 95 hm3.

Un día en las carreras !!!

Dicen que los hombres, cuando llegamos a los 40, sufrimos una crisis. Algunos para sobrellevarla cambian de coche, otros hacen parapente y otros…

Supongo que, para que no me dieran tentaciones mayores, mi mujer me regaló una “caja regalo” de esas que están muy de moda. Entre las muchas actividades que podía elegir, me decidí por la Conducción Extrema. La actividad consistía en conducir un Ferrari F-430 Spider en un circuito de velocidad. A pesar de que no gusta nada correr con el coche, siempre me han gustado los coches Ferrari. Otros son más potentes, quizás más modernos, pero !! Ferrari, es Ferrari !!.

El circuito escogido fue el de Kotarr, en la provincia de Burgos, muy cerca de Aranda de Duero.

Una vez en el circuito nos dirigimos a la carpa de GTEMOCION (empresa organizadora del evento). Como fuimos con bastante tiempo de antelación, nos dijeron que tendríamos que esperar un poco, así que subimos a la tribuna donde se tienen unas vistas generales del circuito.

Aprovechamos para practicar con los barridos. En acción el Lamborgini Gallardo y el F-430. La verdad es que no es nada fácil pillar a estos bichos en velocidad.

Cuando llegó la hora, nos volvimos a acercar a la carpa y tras inscribirnos, nos dieron una pequeña charla (briefing) donde nos explicaron tanto aspectos técnicos del coche, como de seguridad en la conducción.

Seguidamente dimos un par de vueltas al circuito en un Hummer acompañados del instructor donde nos fue explicando trucos para poder disfrutar al máximo del circuito. Por cierto, ir en un Hummer es como ir subido en un tanque de combate…

Y casi seguido, me llegó el turno.

Tras unas breves explicaciones por parte del instructor, salí de boxes hacía la primera curva. La verdad es que impone estar sentado en un coche que tiene 490 cv de potencia. Durante la primera vuelta me explicaron donde se debía frenar y como era la mejor manera de coger las curvas aprovechando todo el ancho del circuito.

La segunda y tercera vueltas ya disfruté un poco más, ya que, poco a poco fui cogiendo confianza. !! Es una sensación increíble poder cambiar de marcha sin tener que levantar el pie del acelerador !!.

Lo malo es que, cuando me quise dar cuenta, el instructor me estaba mandado entrar en boxes. Mi aventura con los coches de Maranello había acabado.

Para acabar, un diploma acreditativo y unas vueltas en el simulador de F1.

En el stand de GTEMOCION, además de poder comprar más vueltas y otras opciones, tenías la posibilidad de contratar un reportaje de fotos y/o de video. Anna me animó a que cogiera el video, así que, aquí os dejo una pequeña muestra de lo que fue mi experiencia al volante de un Ferrari F-430 Spider.

Sólo me queda dar las gracias a Anna por haberme permitido cumplir uno de mis sueños. ¡Muchísimas gracias!